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OBESIDAD

Definición :

La obesidad es una acumulación excesiva y más bien difusa o generalizada de grasa corporal, que en la gran mayoría de los casos conduce a una elevación considerable del peso corporal por encima del peso ideal. Esto implica que puede existir exceso de peso sin obesidad, es decir sin exceso de grasa corporal, como ocurre por ejemplo en algunos deportistas con gran desarrollo de masa muscular, en la acromegalia y cuando hay edemas; inversamente, puede haber obesidad sin exceso importante de peso corporal, si es que una reducción de la masa ósea y muscular (vejez, osteoporosis), neutraliza el incremento del tejido adiposo (ver Diagnóstico).

Epidemiología :

Salvo excepciones, la obesidad es una enfermedad muy difundida en aquellas áreas del mundo que tienen provisión abundante de alimentos. Así se estima que entre el 25 % y el 45 % de los adultos estadounidenses mayores de 30 años, tienen un exceso de peso superior al 20 % (con respecto al peso ideal). En los niños, la prevalencia de obesidad en Estados Unidos se estima entre 2 % y 15 %. La influencia de factores económico-socioculturales ha quedado claramente demostrada con un estudio efectuado en Manhattan: la obesidad es 7 veces más frecuente en los grupos de capacidad socioecon6mica más baja, en comparación con los de capacidad más alta. Los datos provistos por las grandes compañías aseguradoras constituyen la forma más simple de documentar el impacto de la obesidad sobre la duración de la vida: está demostrado que todo exceso de peso tiene un efecto negativo en la longevidad del individuo.

Etiología y fisíopatología:

La obesidad es, en última instancia, siempre la consecuencia de un prolongado balance calórico positivo. Cuando el ingreso excede al gasto calórico, la formación de grasa (triglicéridos) es el mecanismo más eficiente por medio del cual el organismo puede almacenar ese exceso de energía, ahorrando espacio al máximo. Esto se comprende recordando que 1 g de grasa tiene un equivalente calórico o energético de unas 9 kcalorías, y que por cada 7.700 kcal de balance positivo se deposita 1 kg de grasa corporal.

Es de fundamental importancia tener presente que el balance calórico positivo puede ser causado por un ingreso calórico excesivo, en términos absolutos (hiperfagía), o por un gasto calórico muy limitado (sedentarismo) en presencia de un ingreso energético normal, o lo que es más común, por la combinación de ambos factores. Esta es la situación habitual del hombre moderno habitante de países industrializados. Los dos términos de la ecuación energética, ingreso y gasto, deben considerarse simultáneamente, puesto que cuando el primero excede al segundo por un tiempo prolongado, independientemente del valor individual de cada uno, se produce acumulación de grasa corporal.

Con demasiada frecuencia se ha considerado la obesidad corno resultado exclusivo de una ingestión excesiva de alimentos, considerada en términos absolutos, olvidando que ésta sólo puede generar obesidad cuando supera el gasto energético por períodos prolongados. Es necesario además reconocer la lentitud con que estas modificaciones del balance energético tienen lugar, a veces en forma casi imperceptible, pero que adquiere significación con el tiempo: suponiendo que un individuo de 70 kg tuviera un gasto calórico diario, constante de unas 2.000 kcal, e ingiriera diariamente 2.020 kcal, es decir, cometiera un error del 1 % en sentido positivo comiendo 1 terrón de azúcar "en exceso", ganaría en un año 1 kg de peso, o lo que es lo mismo, 20 kg en 20 años, pasando entonces de un peso normal (70 kg) a ser obeso (90 kg).

En la actualidad hay tendencia a pensar que la obesidad, más que una enfermedad, es un signo, como lo son la fiebre, la hipertensí6n o la anemia y por lo tanto es una manifestación de una alteración subyacente.
La lesión del hipotálamo, una de las formas más comunes de producir obesidad en el animal de experimentación ' es una causa muy rara de obesidad en el hombre. El insulinotra, y la enfermedad de Cushing son claros ejemplos, pero de observación ocasional, de obesidad inducida por alteraciones endocrinas. Aparte de la sobrealimentación, la inactividad física es una causa frecuente de obesidad, particularmente en los niños y adolescentes.

Los factores genéticos son difíciles de evaluar en el ser humano, particularmente por lo problemático que resulta separarlos de los factores socioculturales de orden familiar. Es muy posible que la determinación cultural de un balance energético positivo, combinación de ingreso calórico excesivo y limitada actividad física, sea el mecanismo único más importante en la génesis de la obesidad en la mayoría de los adultos.

Dentro de este encuadre fisiopatológico, hay otros aspectos que deben también ser considerados en relación con las células adiposas, el control de la ingestión de alimentos y su respuesta a señales externas, y las alteraciones hormonales halladas en obesos.

1) Células adiposas: El exceso de grasa puede depositarse aumentando el tamaño de las células adiposas preexistentes o aumentando su número, o por una combinación de ambos efectos. , La hipertrofia de. Las células adiposas parece ser el mecanismo predominante en la obesidad que se inicia en la edad adulta, mientras que la hiperplasia sería más frecuente en la obesidad ¡nidada en la niñez. Esta tendría así el inconveniente de la permanencia de la hiperplasia adiposa, aun después de haberse reducido el peso corporal con el tratamiento.
2) Control de la ingestión de alimentos: El núcleo ventromedial de hipotálamo regula la saciedad emitiendo señales indicadoras de que se ha ingerido suficiente alimento; su destrucción conduce a una obesidad marcada en los alimentos y en el hombre
Una región lateral del hipotálamo, es responsable de integrar la conducta dirigida a la búsqueda de alimentos; su destrucción produce hiporexia y afagia (falta de hambre).
Recientemente se ha demostrado que la ingestión de alimentos está bajo control adrenérgico e involucra a los receptores alfa (mediadores del comer) y beta-adrenérgicos (mediadores de la sadedad). Esto explica que las anfetaminas, actuando como estimuladoras de los beta-receptores, inhiban la ingestión de alimentos cuando son inyectadas en el hipotálamo lateral. Entre los varios factores que actúan sobre el hipotálamo y el control que éste ejerce sobre la conducta alimentaria, uno parece ser de gran importancia: la frecuencia con que se ingieren alimentos. Se ha demostrado claramente que, manteniendo el mismo valor calórico total diario, a menor número de comidas corresponde una mayor tendencia a la obesidad, a la disminución de la tolerancia glúcida y a la hiperfipoproteinernia.

 


 
 
 
 
 
 



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